Mi gran amor ha sido siempre la estética, desde entonces sólo me he dejado llevar por mi pasión y mi don de gentes
María Hernández
Fundadora
Una de las cosas que más me gusta de mi profesión es la carga psicológica que esta conlleva: poder proporcionar el bienestar a través de mis manos y de un ambiente perfectamente estudiado para mejorar la calidad de la experiencia de mis clientes.
Esta “empatía” ha evolucionado en la capacidad de identificar las necesidades de cada piel. Cada rostro y cada cuerpo tiene su propia identidad. Existe un diagnóstico para cada persona y cada época. No hay una solución que sirva para todos.